Lo que nos traerá la cuarentena…

Los días en esta cuarentena están siendo una montaña rusa de emociones, a veces muy arriba, otras, muy abajo. Hay días en los que pienso que ya queda menos y otros en los que pienso que todavía queda mucho. Hay momentos en los que río a carcajadas y momentos en los que lloro sin sentido. Es lo que tiene vivir algo nuevo, de lo que no tienes referencia y para lo que no estabas preparada.

Los primeros días, cuando lo empecé a pasar peor, decidí hacer una lista de tooooodas las cosas que iba a hacer cuando abran la veda. Algunas son cosas cotidianas (de esas que hacíamos antes sin valorar mucho), otras son cosas que a veces se me olvida hacer o doy por hecho.

Y ¿sabéis lo mejor de todo? Que cuando las vuelva a hacer será como hacerlas por primera vez y podré crear en mi cerebro una carpeta con recuerdos de nombre: “la primera vez que hice esto después de la cuarentena”.

Imaginaos:

  • La primera vez que abracé a mis padres y mi hermana después de la cuarentena … ¡y lo que lloramos!
  • La primera vez que le comí los papos a mi ahijado después de la cuarentena … ¡y lo que había crecido!
  • La primera vez que nos juntamos las cuquis para tomar un café después de la cuarentena … ¡y cómo las echaba de menos!
  • La primera vez que fui a comer a la Carbayera después de la cuarentena … ¡y lo bien que sabía todo!
  • La primera vez que comí un helado de Helio después de la cuarentena … ¡y estaba mejor que nunca!
  • La primera vez que fui a trabajar después de la cuarentena … ¡y fue como si fuera mi primer día!

Y, ¿qué me decís?, puede que no sea la mejor situación del mundo y, estoy segura de que lo que queda será duro, pero ¿no os parece que merecerá la pena?

primeras veces

Por qué no deberías irte de Erasmus

Hace 10 años que cogía mi maleta y me iba de Erasmus, 10 largos años que han pasado rapidísimo, aunque mi historia Erasmus había empezado bastante antes, justo el día que decidí echar la solicitud para solicitar la beca, allá por noviembre del año 2008 (mi yo de 19 años de aquella época lo decidió en un arrebato y sin consultarlo con nadie creyendo que sería un milagro que me la concediesen). Pero me la concedieron y con 20 años casi recién cumplidos, un 17 de septiembre de 2009 cogía un avión destino Roma y luego un tren que me llevaría a mi destino, Macerata, ciudad bonita y singular donde las haya y de la que os dejo aquí info por si os pica el gusanillo (y no es porque yo haya estado allí, pero merece mucho la pena).
Pero hoy no vengo a aburriros con mis anécdotas de abuela (y es que los ex-Erasmus somos como abuelitos que cuentan sus aventuras en la mili), hoy vengo a deciros por qué no deberíais iros de Erasmus.

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Mis veintitodos

7 de junio y vuelve a ser mi cumpleaños. Este año cumplo 29, los veintitodos, esos que tanto miedo me daban cuando tenía 18 y que aún me siguen dando ahora.

Cuando era más joven me imaginaba muy diferente a mis veintitodos, con otra situación profesional e incluso personal, pero la vida (ay qué de sorpresas te da la vida) ha querido que sople las 29 velas tal y como estoy ahora.

No me voy a quejar de mi suerte ni de mi destino porque estaría siendo totalmente20170205_142210 injusta y, aunque me gustaría que a veces las cosas fueran diferentes no puedo más que agradecerle a la vida todo lo que me ha ido regalando a lo largo de estos 29 años.

El 7 de junio siempre es especial para mí, aunque diluvie o aunque todo el mundo esté trabajando porque sea jueves. Me levanto temprano, desayuno e intento cuadrar en esas 24 horas que para mí son mágicas encuentros y citas con las personas con las que quiero soplar las velas, intento regalarme algunos momentos bonitos conmigo misma y al final del día soy como una niña el día de Reyes que acaba cayendo rendida en su cama agotada por todas las emociones.

Así que … ¡fuerza y al toro! (que diría mi madre). Veintitodos, ¿qué me tendréis preparado?

De mayor quiero ser … feliz

La búsqueda de la felicidad; ese laberinto de emociones que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, ese camino a veces sinuoso y otras fácil que nos desespera y nos emociona a partes iguales.

Actualmente parece que ser inmensamente feliz en todos los ámbitos de tu vida es algo obligatorio. Nos venden esa imagen de trabajo, amor, maternidad y éxito en la que todo está perfectamente en sintonía y en la que no cabe un minuto de tristeza, desesperación o enfado. Read More